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Ubuntu sin Ubuntu en Windows 10

¿Trabajar con nuestras aplicaciones de Ubuntu sin instalar un segundo sistema operativo en nuestro ordenador y sin tener que hacer malabares?
Pues sí, gracias a la nueva característica de Windows 10 llamada “Windows Subsystem for Linux” que sustituye el obsoleto subsistema UNIX para nuestros ordenadores con Windows NT, y que nos permite instalar nuestra distribución favorita de Linux a través de Windows Store sin un solo reinicio (salvo que tengas que activar la característica), sin usar máquinas virtuales, y ejecutando todo de una forma instantánea y fiable.
Pero… ¿Es oro todo lo que reluce? ¿Cómo funciona?
Cuando Microsoft decidió convertir a Windows 10 en el sistema definitivo de los equipos informáticos que ejecuten sus sistemas operativos, quiso añadir una gran actualización en el desarrollo de aplicaciones. ¿Cómo? Permitiendo la ejecución de aplicaciones nativas de Android en estos equipos.
Esto supondría que el sistema operativo de la ventana tendría acceso al mayor catálogo de aplicaciones hasta la época, evitando tener que buscarte la vida para usar tus apps favoritas en su plataforma.
Claro, pero no fue así. Cuando en la preview del programa Insiders de Windows 10, donde añaden las características que están probando sobre el sistema operativo para conocer la opinión de los usuarios y que estos puedan comunicar errores, Microsoft pensó en el mundo de las apps que podrían incluir; pero una serie de problemas con la ejecución de algunas de ellas que requerían aceleración 3D o características físicas de la plataforma Android (como sensores de luz, giroscopio, GPS, …) hicieron dar marcha atrás a la empresa.
Todo iba a quedar ahí, pero entonces a uno de los equipos de desarrollo de la plataforma se le ocurrió una idea brillante: ¿Y si nos olvidamos del subsistema UNIX (Interix) de nuestros Windows NT y aprovechamos lo que hemos hecho para permitir que la gente pueda ejecutar sus distribuciones Linux de forma nativa? Así nació el WSL: Un conjunto de un driver y un subsistema NT que permite ejecutar encima un sistema operativo Linux de forma nativa, como si se tratase de una aplicación más del sistema.
Canonical, empresa detrás del desarrollo de Ubuntu, ya se había interesado en esta integración con Android, y apoyó la idea de convertir la integración a una especie de sistema operativo basado en Ubuntu que diese una cierta compatibilidad a las aplicaciones de los usuarios de su distribución. El resultado fue una versión de Ubuntu Server adaptada a Windows para ejecutar nuestras aplicaciones habituales. Finalmente la última actualización de Windows lo añadió como característica del sistema, haciéndolo disponible para todos los usuarios, los cuales podrían descargar Ubuntu (y ahora otras distribuciones más como Suse o Fedora) e instalarlo desde su Windows Store.
¿Y… funciona bien? ¿Todo nuestro Ubuntu en Windows?
Evidentemente no. Hay cosas que aún están en proceso, como el acceso nativo a dispositivos a través de los drivers de Windows (o virtualizando estos) para poder usar cosas como nuestra webcam, tarjeta de sonido o joystick en nuestro flamante sistema pingüinero. Otra cosa importante que también falta es un acceso a nuestro entorno gráfico, pero por suerte contamos con herramientas que nos permiten ejecutar un servidor X (X-windows, el sistema de ventanas de los sistemas UNIX) y con ello lanzar aplicaciones de escritorio.
Tras dos semanas de pruebas he de decir que echo en falta el uso de muchas aplicaciones gráficas, pero como las ejecuto en Windows, no he dejado de usarlas en ningún momento (HeXChat, LibreOffice, VLC, GIMP, Inkscape, Blender,OpenShot…), por lo que no me ha dolido en exceso el prescindir de ellas en Ubuntu.
Además, y gracias a la potencia de APT he reducido horas de trabajo para poner en funcionamiento servicios que en Windows son tediosos de configurar y no van del todo bien (como Tor, que ejecuto desde la consola BASH de Ubuntu).
Como ves, a pesar de que necesita un buen pulido, el uso de WSL con Ubuntu puede llegar a ser muy útil, y si iniciamos alguna aplicación dentro de nuestra distro linuxera, tendremos un extra de seguridad debido a que contamos con la protección de los dos sistemas operativos.
¿Vale la pena usarlo?
Depende. Si te dedicas al desarrollo de aplicaciones o infraestructuras de servicios es un sí rotundo. Si en cambio eres un usuario convencional que no va a usar el ordenador para programar o desarrollar servicios, seguramente esta característica pase desapercibida.
Lo importante no es si le darás uso, sino el tener la posibilidad de hacerlo y con ello ahorrarte tener que instalar un segundo sistema operativo y depender de una máquina virtual o de reiniciar el ordenador cada vez que quieras cambiar de plataforma.
Prometo un futuro esperanzador ante la universalización de la informática. Lo que en su día comenzó con la integración del servidor X en MacOS, o WINE para nuestros sistemas UNIX (incluido el antes mencionado sistema de la manzana) por fin se completa en redondo con WSL, permitiendo ejecutar nuestras aplicaciones nativas independientemente del entorno donde nos encontremos (Quizás ahora debería ser el turno de Mac de añadir compatibilidad con Linux como ya lo hacen sus hermanos de la familia BSD) y, sobretodo, sin perder el tiempo en reinicios ni recompilaciones y parches.

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