Kant aseguraba que ninguna sociedad podía sostenerse con mentiras. Es una verdad que quiso extender al individuo. Él quería convertirnos en seres que erradicáramos los que nos hace más humanos, y es la capacidad de tergiversar la verdad de nuestro entorno para crear un universo paralelo al que pudiésemos dar sentido, a través de nuestra imaginación, y con ello poder sentirnos mejor con nosotros mismos.